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Anuario Farmacologico - Detalle de Patología



Anuario Farmacológico y Vademecum Digital - 2016

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Detalle de Patología


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Alergias cutáneas
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Alergias cutáneas

Dentro de las alergias cutáneas, cuando hablamos de sus síntomas o manifestaciones, lo hacemos de eccemas endógenos, exógenos, urticaria, angiodema o Edema de Quincke y reacciones cutáneas por radiación solar. Veámoslos con más detenimiento:

Eccemas endógenos

También conocida como dermatitis atópica afección inflamatoria de la piel caracterizada por multiplicidad de lesiones: enrojecimiento, eritema, costras, exudación (secreción de líquido), vesículas, signos de rascado y escamas. Es un tipo de eccema crónico con gran componente hereditario. Aparece durante el primer año de vida, y raramente persiste después de la adolescencia.

Eccemas exógenos

Son las dermatitis de contacto, originadas por sustancias que al contacto provocan reacciones alérgicas: metales como el cromo, el cobalto y, especialmente, el níquel.

Urticaria

Enfermedad de la piel, que afecta a la dermis, con presencia de habones o ronchas, que producen un intenso picor y cambian de localización. En función del tiempo de duración puede ser considerada aguda (menos de seis semanas) o crónica (más de seis semanas). Según las causas puede ser de carácter inmunológico (base alérgica), o no inmunológico. Las urticarias alérgicas más frecuentes son originadas por alimentos o medicamentos (penicilina).

Angioedema o Edema de Quincke

Afecta al tejido celular subcutáneo (más profundo que la epidermis), con inflamación local, pudiendo afectar la laringe y ocasionar cuadros de asfixia potencialmente graves.

Reacciones cutáneas por radiación solar

  • Fototóxicas: por exposición solar simultánea a la toma de medicamentos sensibles a la luz solar. 
  • Fotoalergénicas: por alteración de la estructura del medicamento por efecto del sol; a diferencia de la anterior provoca lesiones en zonas no expuestas al sol.
  • Urticaria solar: aparece unos treinta minutos después de la exposición solar, en forma de habones y con evolución fugaz.

Alergias en ojos y oídos

Existen alergias que pueden afectar a ojos y oídos:

Alergias oculares

La conjuntiva es una membrana que recubre la zona interna del párpado y la parte anterior del globo ocular; la inflamación de dicha membrana se denomina conjuntivitis. Si es de causa alérgica suele acompañarse de síntomas nasales (rinoconjuntivitis), y es posible, además, que exista una asociación con asma bronquial en pacientes atópicos.

Los síntomas más comunes de sufrir una alergia ocular son: intenso escozor, intolerancia a la luz (fotofobia), enrojecimiento, lagrimeo, secreción.

Entre las causas más frecuentes de alergia en los ojos señalamos: pólenes, ácaros, hongos ambientales y partículas de origen animal. 

Otras conjuntivitis alérgicas: 

Alergias del oído

El oído no se afecta significativamente por mecanismo alérgico, pero algunos pacientes con dermatitis atópica o rinoconjuntivitis estacional pueden presentar picor en el conducto auditivo externo y eccemas (sequedad).

 

Alergias digestivas

Las alergias alimentarias o digestivas pueden provocar lesiones cutáneas (eccema y urticaria), respiratorias (rinitisasma) o gastrointestinales (náuseas, vómitos o diarrea); o cuadros más graves (shock anafiláctico: pérdida de consciencia, afectación cardiovascular, y riesgo vital).

Los principales alimentos causantes de alergia en niños son la leche, el huevo y el pescado; en adultos, las hortalizas, las frutas y los frutos secos.

Alergias alimentarias en recién nacidos

En el recién nacido la absorción intestinal está aumentada, lo cual favorece la entrada de sustancias alimentarias que pueden desencadenar reacciones alérgicas.

Además, debido a la inmadurez de su sistema inmunológico, no es capaz de producir las defensas necesarias, de ahí que se recomiende prolongar la lactancia materna lo máximo posible (al menos los seis primeros meses) y la introducción progresiva de los alimentos con más riesgo de alergias digestivas.

 

Complicaciones de la alergia

Entre las complicaciones de la alergia que se presentan con más frecuencia tenemos la crisis de asma, el edema de glotis, y el más grave, el shock anafiláctico. Veámoslos con más detalle:

Crisis de asma bronquial

Bien a consecuencia del empeoramiento progresivo de un asma bronquial basal, o por una agudización secundaria al contacto con un alérgeno, que desencadena una crisis asmática severa, por ejemplo, por ingesta de aspirina, que en personas susceptibles puede provocar crisis severa que precisan atención hospitalaria urgente. 

Signos de alarma

La persona tiene que estar sentada para respirar, le resulta imposible hablar o beber líquidos a causa de la fatiga, tiene dificultades para conciliar el sueño nocturno, una intensa sensación de falta de aire, con el ritmo del corazón acelerado. Ante estos síntomas habrá de acudir para valoración hospitalaria urgente.

Edema de glotis, angioedema o edema angioneurótico

Con frecuencia se deben a reacciones alérgicas secundarias a la toma de fármacos o alimentos, así como por la picadura de ciertos insectos (avispas o abejas), especialmente si la picadura está en zonas de la cara o el cuello. Se produce una inflamación de las mucosas que recubren boca, campanilla, garganta e incluso laringe, pudiendo ocasionar compromiso respiratorio por cierre de la vía aérea. Precisa atención médica urgente, con adrenalina subcutánea.

Shock anafiláctico

Se trata de la manifestación más grave de los cuadros alérgicos. Precisa sensibilización previa, es decir, que se haya producido un contacto previo con la sustancia, para que ante un nuevo contacto desencadene la reacción alérgica. 

Causas más frecuentes

Medicamentos (penicilinas, pirazolonas, aspirina, contrastes yodados), picaduras de insectos, alimentos (huevo, leche, frutos secos, pescados, legumbres o mariscos), factores físicos (frío, ejercicio) y, con menor frecuencia, por contacto con látex, administración de vacunas antialérgicas…

Síntomas

Sensación de falta de aire, tos, ruidos respiratorios (sibilancias, pitos), incluso edema de glotis, palpitaciones, descenso de la presión arterial acompañado de mareo y pérdida de consciencia, hinchazón, ronchas, dolor abdominal con vómitos y diarreaansiedad y confusión. Igualmente precisa atención médica urgente.

 

Diagnóstico de la alergia

Existen diversas maneras de diagnosticar una alergia, estas son las pruebas más comunes que se emplean para detectarla:

Historia clínica o anamnesis (interrogatorio)

La historia clínica detallada es el principal instrumento que posee el médico para obtener un diagnóstico fiable; el resto de pruebas servirán para confirmar una sospecha. Los datos que debe recoger el historial del paciente son: edad, sexo, épocas del año en que aparecen los síntomas, las variaciones que se producen con los cambios de clima y en las distintas estaciones del año, la zona geográfica donde reside, las características de la vivienda, así como los antecedentes personales y familiares y la sintomatología.

Exploración física

Se debe observar la piel buscando signos de atopía, realizar auscultación cardiopulmonar para detectar ruidos respiratorios sugerentes de asma bronquial, explorar nariz y oídos (rinoscopia y otoscopia), y determinar PEAK–FLOW (pico de flujo espiratorio) que consiste en medir la velocidad con que el aire sale del pulmón, y es el mejor parámetro para comprobar la evolución del paciente asmático.

Pruebas cutáneas

Pretenden reproducir a nivel local una reacción alérgica en la piel mediante la inoculación de cantidades ínfimas del alérgeno al que el paciente es sensible. En unos minutos tras el pinchazo cutáneo se producirá una reacción positiva demostrativa de alergia. Se realizará una batería de pruebas estándar: ácaros del polvo, pólenes, hongos ambientales, antígenos de animales domésticos; y en procesos infantiles se incluyen algunos alimentos sospechosos.

Las dos técnicas empleadas más habituales son: punción (depositar una gota del alérgeno en la piel y pinchar sobre dicha zona) e intradermorreacción (se introduce el alergeno en la piel mediante jeringas de insulina). Ambas se realizan en la cara anterior del antebrazo.

Otra prueba cutánea es la prueba del parche: se coloca en una zona sana del cuerpo (espalda o cara anterior del antebrazo) un parche con la sustancia a estudiar, se mantiene 48 horas y se interpreta a las 72 horas. Es idónea para el estudio de la dermatitis de contacto.

Determinación de anticuerpos en sangre

Detecta antígenos responsables de la enfermedad en sangre. Cuantificación de Inmunoglobulina E, para determinar el grado de alergia y a qué se tiene alergia.

Pruebas de provocación

Reservado para aquellos casos en los que las pruebas anteriores hayan resultado negativas:

  • Provocación con alérgenos ambientales: conjuntival, nasal (por instilación de alérgenos) y bronquial (inhalación de sustancias alergénicas).
  • Provocación medicamentosa: prueba definitiva para diagnóstico de alergias farmacológicas.

Todas las pruebas citadas implican un riesgo y han de realizarse por personal entrenado y en el centro sanitario dotado de medios para responder ante una reacción alérgica severa.

Otras pruebas para diagnosticar la alergia

  • Pruebas de liberación de histamina. 
  • Cuantificación del complemento.
  • Pruebas del sudor.
  • Cuantificación de otras inmunoglobulinas, etcétera.

 

Tratamiento de la alergia

Existen varias opciones para aliviar los síntomas de la alergia. El especialista será el que decida cuál es el más indicado para tu caso en particular. En ocasiones será preciso seguir el tratamiento de la alergia pautado durante varios años, y revisarlo por si hay evolución en la sintomatología y se precisara cambiar el mismo.

Antihistamínicos

Impiden la liberación de histamina (sustancia responsable de los fenómenos alérgicos). Indicación: afectación de la piel con picor, rinitis y conjuntivitis. 

Tipos de antihistamínicos

  • 1ª Generación: más antiguos, efecto sedante (producen sueño) y aumento de apetito: Azatadina, Dexclorfeniramina, Difenhidramina, Hidroxicina.
  • 2ª Generación: no producen sedación. Cetirizina, Ebastina, Loratadina. Se deben evitar los tratamientos prolongados y las preparaciones tópicas por riesgo de fotoalergia. La mayoría se administra por vía oral, alguno por vía subcutánea e intramuscular (dexclorfeniramina, utilizado en situaciones urgentes, urticaria aguda o angioedema). Para rinitis y conjuntivitis existen preparados en forma de pulverizador y colirio.

Corticoides

Dos grupos terapéuticos: cortisona y derivados para administración sistémica, vía oral o inyectable y, en segundo lugar, y más modernos, los de aplicación tópica nasal o bronquial. Los preparados vía sistémica están indicados en casos de asma intrínseca, con ajuste de dosis vía oral y el tiempo adecuado de tratamiento. Los corticoides nasales (pulverizador) en rinitis, en aerosoles en caso de asma bronquial. Estos últimos se emplearán en las temporadas de mayor presencia de antígenos (primavera en la polinosis, otoño y primavera en alergia a ácaros…). Corticoides tópicos: cremas, lociones, pomadas, ungüentos. Afecciones cutáneas.

Cromoglicato disódico y derivados

Estabiliza la membrana de los mastocitos (células que intervienen en los cuadros alérgicos) e impiden la liberación de mediadores químicos (sustancias como: histamina, leucotrienos, bradicinina). Vía inhaladora, bronquial o nasal. Controla el componente de hiperreactividad bronquial en el asma.

Broncodilatadores

Medicación dirigida a dilatar la vía aérea a través de una regulación del sistema nervioso autónomo (simpaticomiméticos y parasimpaticomiméticos). Se administran por vía inhaladora, en aerosol; tienen un efecto inmediato contra la sensación de falta de aire. De elección en pacientes con patologías respiratorias, (asma bronquial).

Teofilinas

Acción broncodilatadora complementaria a los anteriores.

Antileucotrienos

Se utilizan en el asma bronquial; tiene un efecto broncodilatador añadido al uso de betadrenérgicos y corticoides.

Vacunas o extractos hiposensibilizantes (inmunoterapia)

Único tratamiento disponible para intentar curar la alergia. Consiste en la administración de dosis crecientes del antígeno al que se encuentra sensibilizado el paciente para lograr una posterior tolerancia a dicho agente. Indicaciones: reacciones alérgicas generalizadas por picaduras de avispa o abeja, asma bronquial por alergia al polen cuando se modifican los síntomas y no se controlan, asma por alergia a antígenos perennes (no estacionales), alérgicos a antígenos en personas en contacto continuo con los mismos (veterinarios alérgicos a los animales, panadero sensible a harina de trigo).

Tratamiento de la alergia en situaciones especiales

  • Gestación: esteroides a dosis bajas. Dexclorfeniramina.
  • Lactancia: toma nocturna de antihistamínico, Loratadina. Contraindicados los antihistamínicos de 1ª generación.
  • Anafilaxia - Shock anafilático: mantener la vía aérea, administrar oxígeno, reponer líquidos con sueros, utilizar adrenalina subcutánea o intravenosa según gravedad, dexclorfeniramina. Si hay broncoespasmo (cierre de los bronquios) emplear broncodilatadores inhalados, subcutáneo o intravenoso, y estancia hospitalaria.
  • Crisis asmática: la severidad del cuadro se mide por el pico del flujo espiratorio. Se empleaoxigenoterapia, broncodilatadores inhalados o en aerosol, esteroides intravenosos y, en casos severos, con compromiso vital, adrenalina.
  • Otros tratamientos complementarios: los ejercicios respiratorios son fundamentales en pacientes con crisis asmática. También son recomendables las técnicas de autocontrol y relajación y la balneoterapia.

Prevención de la alergia

Para prevenir la aparición de alergia, o sus molestos síntomas cuando la persona ya ha desarrollado la afección, lo más importante es evitar el contacto con los alérgenos, es decir, todas aquellas sustancias que desencadenan la reacción exagerada del sistema inmunitario. Sin embargo, esto no siempre es posible, ya que vivimos rodeados de sustancias potencialmente alergénicas; debemos, por tanto, seguir una serie de recomendaciones para minimizar al máximo el contacto con todas esas sustancias que pueden provocar la reacción alérgica, especialmente cuando ya sabemos cuáles son. Los padres, además, pueden tomar ciertas medidas para proteger a sus hijos mientras son pequeños, y reducir así el riesgo de convertirse en alérgicos.

Estos son los consejos más útiles para prevenir las diferentes alergias existentes:

Prevención de la alergia al polen

  • Evita aquellos lugares que concentren más cantidad de polen: parques, jardines, entornos rurales... Si no es necesario, no salgas a caminar los días muy ventosos porque el viento arrastra grandes cantidades de polen. Si tienes que salir, utiliza gafas para protegerte los ojos, e incluso una mascarilla. Si viajas en coche, hazlo con las ventanillas cerradas.
  • Las mayores concentraciones de polen se producen a primeras horas de la mañana (entre las 5,00 y las 10,00) y a últimas de la tarde (19,00 a 22,00), así que no hagas ejercicio u otras actividades al aire libre en ese horario, y mantén las ventanas de casa cerradas.
  • Es conveniente que tengas una secadora en casa, o al menos coloca un tendedero en el interior de la vivienda para que la ropa no permanezca al aire libre y se llene de polen.
  • Cuando vuelvas a casa, dúchate, lávate el cabello y cámbiate de ropa, para eliminar los restos de polen que se hayan podido quedar adheridos a las prendas y a la piel.
  • No tengas en casa plantas que te resulten alergénicas.

Prevención de la alergia a los ácaros del polvo

  • La decoración de la casa es muy importante en este tipo de alergia. Cuantos menos muebles y, sobre todo, adornos, menos superficies susceptibles de acumular polvo y, consecuentemente, ácaros (un gramo de polvo puede contener cientos de ácaros).
  • Por la misma razón, debes evitar los suelos de moqueta, las alfombras, grandes cortinajes, los peluches, las sillas tapizadas...
  • La ropa debe permanecer dentro de los armarios cerrados, no colgada durante días en un perchero, o encima de una silla.
  • Los suelos de madera y, sobre todo, los de cerámica, son los mejores. Es mejor que la limpieza la realice una persona no alérgica; si esto no es posible, ponte una mascarilla, pasa la aspiradora y friégalo el suelo después.
  • Las paredes, mejor lisas, y que se puedan limpiar con facilidad. Para guardar los libros, emplea vitrinas o estanterías cerradas.
  • Ventila la casa con frecuencia para evitar la humedad, ya que estos animales microscópicos proliferan con temperaturas superiores a los 20 ºC y humedades comprendidas entre el 70 y el 80%.
  • Las almohadas y los colchones son auténticos reservorios de ácaros, por lo que es necesario que estén fabricados con materiales sintéticos, o enfundados en materiales no permeables. Debes lavar la ropa de cama con frecuencia, con agua a más de 65 grados. También puedes utilizar fundas anti-ácaros para proteger el colchón, las almohadas y los sofás, que son los lugares preferidos de estos seres microscópicos.
  • En el dormitorio, elimina objetos decorativos como cuadros, posters, muñecos y peluches. En las habitaciones de los niños, los juguetes deben guardarse en armarios o cajones después de su uso. Si es posible, mantén la temperatura de la habitación entre 18 y 20 ºC.
  • Evita los lugares con mucho polvo.

Prevención de la alergia a caspa o pelos de animales

  • No tengas mascotas en casa, y ten el mínimo contacto con las mascotas de tu familia y amigos, sobre todo si se trata de gatos. Si visitas a alguien que convive con gatos, es necesario que hayan aspirado la casa antes de tu llegada, y no debes tocar a los felinos ni permanecer en la misma habitación con ellos. Cuando vuelvas a casa echa a lavar toda la ropa que hayas llevado puesta, pues seguramente estará impregnada con su caspa, ya que es muy difícil de eliminar, incluso con medidas higiénicas adecuadas.

Prevención de la alergia cutánea

  • Utiliza ropa confeccionada con tejidos naturales como algodón o lino, y evita la lana y las fibras sintéticas.
  • Debes lavar la ropa, incluso la de cama y aseo, con detergentes que no contengan agentes irritantes.
  • Cuando te bañes, hazlo con agua templada y no permanezcas mucho tiempo en remojo.
  • En tu higiene corporal, utiliza productos no alergénicos, que respeten el pH de la piel.
  • Debes secarte con cuidado, empleando toallas suaves y sin frotar la piel, pero comprobando que no queden zonas húmedas. Es conveniente que después te hidrates con una crema adecuada a tu tipo de piel.
  • Evita los cambios bruscos de temperatura y humedad. El sudor puede empeorar los síntomas.
  • No te rasques ni fricciones la piel aunque te pique, puedes provocarte heridas que agraven la lesión.
  • Evita exponerte al sol si te salen manchas en la piel, y utiliza ropa y un protector solar adecuados si vas a permanecer al aire libre, aunque esté nublado.
  • En el caso de las dermatitis de contacto, evita todos aquellas sustancias que desencadenen los síntomas. Comprueba la composición de los productos de limpieza, aseo personal, maquillaje, etc. por si contuvieran alérgenos.

Prevención de la alergia a las picaduras de insectos

  • No es una alergia frecuente, pero puede resultar grave y conllevar complicaciones, como episodios de anafilaxia. Normalmente, la reacción alérgica se produce por picaduras de insectos tan comunes en nuestro medio como avispas, abejas y mosquitos, por lo que evitar los lugares donde proliferan es la medida preventiva más eficaz. Por lo tanto, si eres alérgico a las picaduras, tendrás que privarte de salir al campo en primavera y verano. Aléjate también de los parques y jardines, y de las piscinas que tengan zona verde y vegetación.
  • No camines descalzo. Es mejor que evites las sandalias y utilices calzado cerrado.
  • Coloca mosquiteras en las ventanas de tu vivienda. Si tienes terraza, no coloques plantas en ella porque atraerán a los insectos.
  • En primavera y verano, procura permanecer en sitios cerrados. Las terrazas al aire libre donde la gente come y bebe suelen ser lugares muy frecuentados por avispas y mosquitos.
  • No te pongas ropa de colores vistosos, como el amarillo o el naranja, o perfumes fuertes, si vas a caminar por la calle.
  • Procura que otra persona se encargue de tirar la basura al contenedor, porque los insectos también suelen pulular por donde hay restos orgánicos.
  • Si tu alergia a los insectos es severa, debes llevar siempre encima epinefrina autoinyectable, y acudir a un centro médico inmediatamente después de la picadura.
  • Si tienes síntomas como dificultad para respirar, urticaria, mareo, náuseas, tensión arterial baja, hinchazón de la garganta o lengua, picazón o inflamación importantes, puede tratarse de una reacción alérgica grave (aunque nunca antes te haya ocurrido) y debes consultarlo con un médico.

Prevención de la alergia alimentaria

  • Debes conocer los alimentos que te producen alergia para evitar su consumo. Coméntalo con tu médico y hazte una prueba para detectarlos. Recuerda que entre los alimentos que provocan alergia con más frecuencia están: leche, huevos, pescado, mariscos, frutos secos, chocolate y cítricos.
  • Cuando comas fuera de casa, es necesario que te informes sobre los ingredientes de los guisos y salsas.
  • Lee atentamente las etiquetas de los alimentos envasados para asegurarte de que no contienen ni siquiera trazas de los alimentos a los que eres alérgico. Algunos conservantes, potenciadores del sabor y colorantes también pueden resultar alergénicos.

Prevención de la alergia a medicamentos

  • Algunos medicamentos pueden ocasionar alergias respiratorias, como la aspirina y sus derivados, los salicilatos (presentes en cremas para aliviar los dolores musculares, entre otros productos), antiinflamatorios, y algunos fármacos que se emplean para controlar la tensión arterial.
  • Advierte siempre a los profesionales sanitarios si eres alérgico a algún medicamento, porque otros fármacos pueden compartir la misma sustancia alergénica. También debes avisarles si eres alérgico a ciertos alimentos porque algunas vacunas, por ejemplo, contienen componentes del huevo.

Consejos generales para prevenir alergias

  • No fumes, y no frecuentes lugares donde se concentre humo de tabaco, porque esta sustancia incrementa la respuesta alérgica y reduce los factores de defensa de la mucosa respiratoria frente a las infecciones.
  • Evita los cambios bruscos de temperatura y, en épocas de epidemia de gripe o catarro, procura no permanecer mucho tiempo en lugares cerrados donde haya mucha gente (centros comerciales, cines, restaurantes...), ni tener contacto con personas que tengan algún tipo de infección respiratoria.
  • Protege tu piel del sol. Utiliza una crema protectora adecuada para tu tipo de piel si vas a exponerte a la luz solar, aunque no sea verano. 
  • Los olores fuertes que desprenden algunos productos también pueden originar alergia y agravar los síntomas y molestias. Si eres alérgico, ten cuidado con alimentos como salsas picantes y vinagre, perfumes, lacas, desodorantes, acetona, alcohol, y productos de limpieza para el hogar, entre otros.

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